Cuando los días son más largos, las noches son más valiosas, al menos en estas latitudes sin sombra. Las marmotas y yo empezamos a despegarnos de nuestros lechos para asomar el hocico y ver qué se cuece ahí fuera. Y nuestros amiguitos no hibernantes nos reciben contentos y nos llevan a dar una vuelta para estirar los músculos perezosos, y las marmotas y yo nos sentimos felices porque nos han esperado todo este tiempo, la vida y ellos!
vamos a bailar?
(surfin bichos-fuerte)
No hay comentarios:
Publicar un comentario