
Vivimos disociados, separados por necesidad de la abrumadora totalidad de nuestras anatomías, estamos programados para hacerlo porque, al parecer, resultaría insufrible recibir todos los estímulos y emociones con los que el mundo nos bombardea. Vamos revistiéndonos por dentro de finas capas traslúcidas de cebolla en lo que siempre se me ha antojado un ridículo intento de aislarse de-uno-mismo para ser real como-las-cosas-que-pasan... porque parece ser que Uno no existe si no pasa, secuoyas creando estruendos en la nada, coloreadas mariposas danzando ante un ciego, morir sin poder confiarle tu amor a nadie más que a la soledad (in memoriam, juanR). Y sin embargo pasar es perecer, y esa podrida muerte de nuestra crisálida nos obliga a repararla, sustituirla, barrer los restos a una esquina, volver a empezar. Supongo que al final Uno se queda pequeñito y encogido en su órgano preferido, que será el único libre de restos de disfraces, de trocitos de cebolla, apabullado por el inmenso esfuerzo realizado por ser un árbol que haga ruido al caer.
A mi me gusta saltar aun no sabiendo bien la distancia hasta el fondo (creo que también me gusta el fondo), no me importa caerme pero detesto emitir más sonidos que el silbido preciso, ese que me responderá con un eco ultrasónico y reconfortante de murciélago respondiendo a murciélago, subrepticiamente. Tarde o temprano me oriento en las reververaciones de mi pozo y asciendo torpe y rápida, devorando alguna que otra estúpida mariposa en mi vuelo (no sabría decir el color, los murciélagos somos ciegos), ansiosa por salir a buscar a tientas a otros, semejantes a mí, con quienes intentar ver amanecer.
Quizá sea un equilibrio precario y, su precariedad, absurda por innecesaria. Pero la cuerda floja es la única posibilidad de sostenerse sin posar demasiado tiempo los pies en el suelo .

http://www.youtube.com/watch?v=_Zj55gaAgM4
(; un tuerto y sus amigos ;)
No tuve tiempo de comentar antes. Alucinante texto, no sé qué decir. Muy bueno.
ResponderEliminargracias sonrojadas.
ResponderEliminarme gusta cuando no sabes qué decir, suele ser porque te quedas pensando...
ah, y se lo debia a mi loco y maltrecho amigo juanR, uno de los más brillantes funambulistas que he tenido el placer de conocer.
ResponderEliminar