14/7/09

Y no quise volver al hogar de mis recuerdos...
Me invadirían las presencias inquietantes de los ausentes, y yo, embriagada de incertidumbres, maquillaría las indigestas traiciones hasta devorar su veneno consumida en impotencia por ser incapaz de camuflar su aberrante y vulgar fealdad, me escondería en las sombras ansiosa de oscuridades que casi no recuerdo, desollada pretendería sentir el átomo de hidrógeno que aún remane de aquellos vendavales (dónde estará el oxígeno de aquella nieve?)... y el amanecer me encontraría magullada y esquiva, escupiéndole aullidos e improperios por destrozar con su evidencia la esperanza de la noche que no existe... y abrirían los kioskos y las peluquerías, y encontraría mi reconfortante café solo doble (recuerdo dónde hacerlo), y tendría que volver a empezar a olvidarlo todo, olvidar hasta montar en bici, hasta andar con tacones. Se que podría, deshacerme y remendarme se me da bien, incluso puede que me guste, incluso puede que sea lo que más me guste... pero nunca, nunca más por lo perdido, siempre y sólo por lo que puedo perder.
Que se queden mis recuerdos en su tumba y no se muevan, ya decidiré yo cuándo visitar a los maltrechos.

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